Fantasias sexuales

Conociendo la fantasia sexual

Afirmaba Octavio Paz… “En todo encuentro erótico hay un personaje invisible y siempre activo: la imaginación” 

En todo momento andamos perdidos con esto de las fantasías sexuales, dejando que las vocecillas de nuestras cabezas nos pregunten una y otra vez…: ¿Son buenas? ¿Si no las tengo soy raro? ¿Son precisas para excitarme? 

¿Si no son con mi pareja es que algo va mal en mi relación? Bla, bla bla…

Hay personas que piensan que la fantasía sexual es esencial para excitarse y cuando no se les “ocurre” nada específico, no pueden “entonarse” y esto les supone un inconveniente para realizar su relación íntima. En el fondo, este pensamiento es muy limitador por el hecho de que pones todo tu erotismo a cargo de una ilusión que maneja tu cerebro, olvidando que lo que tienes delante -o sea, la persona con quien vas a compartir el encuentro sexual- puede erotizarte por completo.

Las fantasías son esenciales, sí, pero no hasta ser indispensables. Convierte a quien tienes ante ti en tu fantasía. Conecta con ella. Mírale a los ojos. Van a suceder cosas de lo más interesantes.

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Consejos para disfrutar las fantasias sexuales

Estamos tan habituados a tener la cabeza llena de cosas, que nos obsesiona crear imágenes para erotizar la intimidad. Una fantasía erótica ayuda a jugar y a sentirse más libre, pero ¡ojo!, en ocasiones puede llegar a apresarnos esa necesidad que nosotros mismos creamos. Recuerda:

  • No pasa nada si no se tiene una fantasía erótica en un instante determinado. No se es menos apasionado/a, ni se goza menos. Si tu cabeza no fabrica una fantasía en un instante específico, prosigue adelante y no trates de provocarlo de forma forzada. Trata de dejarte llevar y gozar el instante que vives. Presta atención a los detalles de ese instante, fragancia, sabores, caricias… En las fantasías todo vale. Cuanto quieras. La imaginación es libre. Quizás tengas fantasías en las que suceden cosas que jamás harías en tu vida real… y no es negativo. No te intranquilices, es normal. Y es que exactamente, siendo algo imaginado, somos absolutamente libres, con lo que deja volar la imaginación…
  • Y hacerlas realidad, ¿por qué no? Siempre que forme parte del juego erótico con tu pareja o en el strip clubs Barcelona y los dos estéis de acuerdo en hacerlo realidad. Una vez termina la relación íntima, ahí se queda… Tú mismo/a te percatarás de que hay fantasías que no es posible poner en práctica, ¡y no pasa nada!
  • Fantaseando con tríos. ¿Soy infiel? Cuando entra una tercera persona en una fantasía sexual, puede surgir la duda de si es algo malo para la relación o no. Hay parejas que se sienten molestas cuando la pareja se lo confiesa, piensan que la persona que fantasea puede albergar dudas y sobre si ser infiel. Realmente todo esto forma parte de la misma idea: es algo mental, es un juego, algo fugaz que nutre nuestro cerebro para asistirnos a gozar más. Nada más y nada menos.
  • ¿En qué puedo pensar para excitarme? Nada. Trata de relajarte y ¡deja de pensar! Sobre todo, deja de pensar que debes pensar, deja de forzar la máquina para sentir cosas, para provocarte placer o bien para sentirte más excitado/a… No hay nada peor que pretender provocar algo de forma artificial, por el hecho de que es la forma más eficaz de no lograrlo. Repetirte una y otra vez sobre qué narices debes pensar para excitarte es garantía, prácticamente segura, de que no se te ocurra una sola fantasía sexual sobre la que echar mano.

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¡A por el placer!

La fantasías sexuales son esenciales, por supuesto que sí, son un aporte que suma a la relación íntima, pero no son obligatorias, ni deben aparecer en todos y cada uno de los encuentros sexuales. Pertenecen a ese planeta onírico en el que se puede permitir jugar con lo que nos de la realísima gana. La consigna es dejarlas fluir y no hacerse preguntas sobre ellas. Que estén bien o no ¡Qué más da! Debemos procurar aprender que en los momentos de sexo hay que dejarse llevar un tanto más, a favor de lanzarnos a sentir más.

En un caso así, ser un tanto Escarlata O’Hara con su “ahora no lo puedo pensar, ya lo pienso mañana…“ nos vendría de perlas.

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