Mi experiencia como reviewer de juguetes eróticos.

Antes de dedicarme a este mundillo erótico-festivo, solía trabajar en una copistería encuadernando apuntes para mis compañeros de carrera, esto me permitía ganar un dinero extra (estaba dispuesta a trabajar en cualquier sitio salvo de camarera). No es que tenga nada en contra de las camareras, al revés, en verdad no me importaría trabajar de eso, lo único que por aquel entonces con esa edad temía a los salidos típicos de un bar o pub.

Curiosamente, no tuve este temor cuando comencé a redactar sobre sexo o a probar juguetes eróticos, por el hecho de que creo que sería realmente difícil cansarme de los vibradores. No obstante, masturbarme para hacer una prueba no es igual que hacerlo por puro placer.

Para que sirva como ejemplo, a lo largo de una de estas pruebas pienso de qué manera se siente la textura, si es ergonómico, si es fácil de usar y en la manera en que más tarde lo redactaré para que sea útil de cara a las personas que me lean. Lo cierto es que en ocasiones me cuesta cambiar el chip y concentrarme en la labor que tengo entre manos (literalmente). Sólo en el momento en que me relajo y pienso en mi fantasía preferida puedo saber si verdaderamente el aparato me está resultando útil para mi placer sexual.

Pese a haber amontonado juguetes eróticos, aún no he encontrado el juguete que lo considere perfecto para mi. Soy muy exigente, aunque realmente no me importa el formato, hay formas demasiado simples que son bonitas a la vista pero en el momento de su uso dejan mucho que desear porque son muy poco prácticos… Yo busco un juguete con una buena textura, una forma ergonómica (para manejar y para calentarme), que sea simple de usar y que provea vibraciones potentes. Lo más esencial es que tenga la capacidad de suministrar clímax intensos, si no, ¿para qué vale un vibrador si no hace que me corra?

Desgraciadamente, de todos y cada uno de los juguetes que tengo, la enorme mayoría no ha cumplido este requisito más básico. Para mí, es muy frustrante no llegar al clímax a lo largo de una prueba. No obstante, siempre y en toda circunstancia doy segundas oportunidades, por el hecho de que considero que es importante reiterar el ejercicio para llegar a una buena conclusión.

Siempre depende de la persona (lo que le da placer a una, a otra todo lo contrario); entonces una segunda opinión siempre y en todo momento es útil. Por esta razón, cuando puedo, solicito la opinión de una amiga con derecho a roce que es todavía más exigente que yo en lo que respecta al los juguetes.

Hoy día es muy simple ver las opiniones de los juguetes sexuales a través de blogs específicos o sitios como barcelonasexshop.net, aparte de la opción de poder ver los comentarios de compradores en muchas páginas de tiendas eróticas. Me pregunto cuánta relevancia dan los fabricantes de juguetes sexuales a las probadoras de juguetes eróticos en la fase de la investigación y desarrollo de un nuevo producto. A mi modo de ver, hay que darles considerablemente más crédito para crear el vibrador con el que todas soñamos.

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