Lo más raro que he visto en un SexShop de al lado de casa

Si hay una cosa que me chifla de los sex shop es que son ese género de tiendas que siempre y en todo momento tienen la capacidad de sorprenderte, incluso cuando hayas estado decenas y decenas de veces. Y es que la imaginación del humano no tiene límite, ¿cierto? ¿No os ha pasado jamás que habéis entrado en uno y os habéis quedado mirando algo que, de ninguna forma, comprendíais para qué exactamente servía?

A mí me chifla esa sensación de sorpresa y ver de qué manera siempre y en toda circunstancia hay cosas nuevas para demostrar que ni tan siquiera se te habían pasado por la cabeza.

Lo cierto es que en más de una ocasión me he encontrado con juguetes que me han dejado desvariada a lo largo de días o bien semanas, y no he podido parar de pensar en ellos en un buen tiempo. ¿Deseáis saber cuáles son?

El Pussy foot no lo he visto en riguroso directo, mas sí en la web de un sex shop extranjero: consiste en unos pies de mujer hechos de silicona, con las uñas pintadas y todo, y por la una parte de abajo tiene una vagina. En resumen, no hace falta explicar más, ¿no?

El Dildo Gas Mask es solo para las más perversas: se trata de un consolador que va unido a una máscara de gas. Y a fin de que puedas respirar, el cilindro está hueco y tiene un agujero en el extremo y otro en la máscara. Un invento para los más audaces, está claro; a mí ese rollo obscuro me parece morboso, ¿y a ti? 

Aquí va el segundo puesto de las cosas más extrañas que me he encontrado en un sex shop: el Anal Ring Toss. Esencialmente consiste en un bastón que se introduce por el ano, dejando una parte fuera. La otra persona tiene a su predisposición una serie de aros que deberá lanzar hasta atinar en el extremo del consolador que queda a la vista.

Si la puntería jamás fue tu fuerte, aquí tienes una buena motivación para ponerte a practicar. Además de esto, no deja de tener cierta semejanza con los juegos de feria tan propios de la niñez, es por esto por lo que tiene un doble morbo añadido… 

Y en exactamente la misma línea, este es el objeto que más me ha desequilibrado de todo cuanto he visto en un sex shop: I Rub my Duckie, un vibrador resistente al agua que tiene forma de pato de goma. Sí, sí, el que todos hemos tenido de pequeños. ¿Va a ser que es una versión malvada de algo tan infantil lo que me pone tan a 100 de este juguete? No lo sé, ¡me chifla!

El otro día compré en Exxxtasis un par de juguetitos, ya te contaré que tal me lo he pasado…

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